El referéndum de Grecia, un ejercicio de soberanía popular

El Parlamento griego aprobó la propuesta del Gobierno de Syriza de celebrar un referéndum el domingo 5 de julio para que la ciudadanía rechace o acepte la última propuesta presentada por la troika. El primer ministro, Alexis Tsipras, defendió con pasión el voto negativo en la consulta ciudadana, porque al vencer el NO, el rechazo a las destructoras propuestas de la troika, el gobierno griego tendrá más fuerza para defender los intereses del pueblo trabajador.

 

Es evidente que, como se ha oído en los recientes actos de solidaridad con el pueblo griego, todos somos Grecia. Porque lo que ocurra en el país donde nació la democracia repercutirá en toda Europa, sobre todo en los países del sur. Un razón de mucho peso para sumar cuanta más solidaridad sea posible con el pueblo trabajador griego en concentraciones, manifestaciones, recogida de firmas, mociones de solidaridad de los nuevos ayuntamientos del cambio, denuncias públicas de la troika...

 

Este referéndum significa que el pueblo de Grecia recupera protagonismo político y, en esta democracia europea descafeinada en la que los representantes políticos detentan más poder del que les corresponde, que la ciudadanía diga directamente qué es lo que no quiere es un claro ejercicio de soberanía popular y de libertad.

 

La propuesta de la troika, que los griegos y las griegas rechazarán sin duda en el referéndum, es según el primer ministro Tsipras “un ultimátum que vulnera los principios de la Unión Europea y socava la recuperación de la sociedad y de la economía de Grecia”.

 

Porque, más allá de las falacias y manipulaciones que mandatarios de la Unión Europea difunden en los medios, lo cierto es que la troika exige recortar las pensiones más bajas eliminando el llamado complemento EKAS (una cantidad que garantiza pensiones de subsistencia). Tal suplemento beneficia al 20% de jubilados y suprimirlo sería perjudicar a la quinta parte de pensionistass. de Grecia. La troika pide además congelar las pensiones contributivas ¡hasta 2021!

 

También requiere la troika que el gobierno griego aumente el IVA de la electricidad y otros, lo que reduciría aún más el poder adquisitivo de las clases trabajadoras. Además exige despido más barato aún y reducir las negociaciones colectivas.

 

Pero lo más insultante es que los 15.000 millones de euros que ofrece la troika a cinco meses, por los que exige esos inaceptables recortes sociales, sólo servirían para pagar vencimientos de deuda, pero no para animar la economía real. La troika en realidad propone el callejón sin salida de recortar socialmente para pagar la deuda y endeudarse de nuevo tras nuevos recortes sin poder pagar nunca la deuda ni activar la economía.

 

La convocatoria del referéndum ha suscitado en los medios al servicio de las élites la calificación de intempestivo y falsa salida. ¿Desde cuando la expresión de la voluntad popular es improcedente?

 

Es imprescindible que aumenten y abunden las respuestas ciudadanas y populares solidarias con Grecia, porque el resultado del conflicto afecta a todos los pueblos de Europa.

 
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