La movilización ciudadana se enfrenta al racismo en Tetuán

Cartel de la concentración antiracista de Tetuán

Un grupúsculo de extrema derecha ha ocupado un local vacío en Tetuán con la excusa de ofrecer ayuda a los españoles afectados por la crisis, aunque la simbología utilizada, el discurso discriminador e, incluso, el lugar escogido demuestran una clara intención provocadora y agresiva. La movilización ciudadana ha sido inmediata y ejemplar al grito de “Fuera fascistas de Tetuán”.

Esta estrategia no es una novedad, en Grecia el partido neonazi la desarrolló con éxito para granjearse una base popular y forma parte de un patrón que se pretende extender en toda Europa por los grupos de ultraderecha. La elección de Tetuán por este grupo fascista venido de fuera de nuestros barrios confirma que forma parte de un plan para alterar la convivencia y confundir sobre los únicos responsables de la crisis.

Porque el mensaje de un proyecto de este tipo es claro: los responsables de la pobreza y la exclusión social no son los banqueros y los privilegiados, quienes recortan servicios sociales o aplican las políticas de ajuste, los responsables son nuestros vecinos que han nacido en otros países, los trabajadores que se ganan la vida como nosotros pero que tienen un color de piel diferente. El viejo truco cobarde y mezquino del fascismo de señalar al débil en vez de enfrentar a los verdaderos responsables.

En una reacción rápida y contundente una asamblea vecinal ha respondido con una gran manifestación y prepara futuras acciones. Nadie va a atentar contra nuestra convivencia en un barrio mestizo y luchador del que estamos orgullosos. Es cierto que tenemos muchos problemas, que la crisis nos ha golpeado con dureza y que las políticas de recortes nos han empobrecido, pero la única salida es cambiar de políticas y construir una unidad popular que convierta a Madrid en un referente de cómo se pueden hacer las cosas de otra forma.

Hay que recordar que la ultraderecha en la Unión Europea y en España se ha fortalecido gracias a las políticas migratorias del bipartidismo, que han pactado un modelo que criminaliza al inmigrante. Por eso, al tiempo que denunciamos la acción de este grupo fascista, tenemos que recordar el efecto pernicioso del racismo institucional, con sus redadas y sus leyes discriminatorias. Pretendieron combatir a estos grupos copiándoles su programa y su discurso, y al final resulta que en Francia, el Reino Unido, los Países Bajos, Austria… la extrema derecha se convierte en un actor decisivo de la vida política.

En Tetuán, el Banco de Alimentos, el movimiento vecinal, la Red de Solidaridad Popular… vienen desarrollando un trabajo ejemplar, de auto organización para enfrentar los efectos de la crisis. Este es el camino junto a la construcción de un referente político unitario que nos permita echar del Ayuntamiento a los responsables de la crisis, los recortes y el deterioro social.