Madrid y la posibilidad de un cambio real

Logotipo de las marchas de la dignidad

Se acaba el curso político con una gran expectativa. A inicios de año se palpaba un cierto desaliento en algunos sectores de la izquierda y los movimientos sociales ante lo que se consideraba un proceso paulatino de desmovilización. Sin embargo, las marchas de la dignidad celebradas el 22 de marzo que culminaron en Madrid demostraron el enorme potencial del descontento social. Las elecciones europeas han supuesto un avance de Izquierda Unida, Podemos y distintas expresiones de la izquierda, lo que ha generado esperanzas aunque también cierta desorientación ante la dificultad de construir una alternativa unitaria sólida. Nada está escrito de antemano, pero trabajaremos para convertir las próximas elecciones municipales y autonómicas en un “22M” político, que permita dar la sorpresa y enterrar el bipartidismo, devolver a la ciudadanía trabajadora su protagonismo y acabar con las políticas neoliberales.

La oportunidad actual es única y no dudaremos en jugar todas nuestras cartas para dar un salto en la construcción de una alternativa en el proceso constituyente que defendemos. Una mayoría democrática y de izquierdas en los principales ayuntamientos y comunidades autónomas que defienda un cambio de régimen, a la vez que una movilización sostenida, puede ser el desencadenante de un cambio social, económico y político en profundidad.

El régimen de las políticas de austeridad, del artículo 135 de la Constitución, de los recortes, del inmovilismo, del apoyo a Israel y a las guerras imperialistas, de las leyes de seguridad ciudadana, de las privatizaciones y del sometimiento a los intereses privados, apostará por recomponer el bipartidismo en sus diferentes modalidades. Quienes defendemos que es el momento de garantizar los derechos sociales con mecanismos constitucionales y legales precisos, de radicalizar la participación democrática, de defender los intereses de la mayoría trabajadora,  de situar lo público como el eje central de la economía y los servicios a la ciudadanía, de acompañar al pueblo palestino y a todos aquellos que sufren guerras de agresión, sólo podemos unirnos para vencer.

La dificultad, como decía más arriba, es que nada está escrito de antemano. En muchas ciudades se han puesto en marcha iniciativas de “Ganemos” con mucha participación e ilusión. En Madrid, Municipalia (ahora Ganemos Madrid) ha reunido a muchos sectores, organizados  en partidos o no, para elaborar un programa y estudiar las posibilidades de confluencia en las elecciones locales. En Tetuán hemos puesto en marcha una experiencia similar que ha empezado a extenderse por otros distritos. Izquierda Unida está participando en estos procesos a la vez que prepara su Asamblea de Madrid ciudad para el 4 de octubre y un encuentro programático en la Comunidad Autónoma a finales de mes. Podemos está inmerso en su proceso de constitución formal.

La clave de este proceso es conseguir que la suma sea un salto cualitativo en la disputa por la hegemonía en la salida de la crisis. Una victoria de la izquierda real en las grandes ciudades será la señal que anuncie que el partido ha comenzado. Es evidente que con el actual marco legal (en especial, el artículo 135 de la Constitución y la remodelada Ley de Bases del Régimen local) el margen de maniobra es estrecho, pero una auditoría ciudadana de la deuda, la remunicipalización de los servicios públicos esenciales y la puesta en marcha de cauces de participación real, son medidas que pueden unir a la mayoría social con un programa que conecta lo local con un nuevo proyecto de país, no desde la retórica sino desde la realidad más cotidiana: la limpieza, el transporte, la vivienda…

La confluencia en la que estamos inmersos triunfará si su resultado genera ilusión, construye un programa sólido, traslada un mensaje de cambio real y refuerza a cada uno de sus componentes. No se trata de hacer tabla rasa con las experiencias organizadas de la izquierda y los movimientos sociales, al contrario, se trata de que sean más fuertes al mismo tiempo que construimos un espacio superior de participación ciudadana. Como decía el Che: ¡sólo podemos vencer!