El impacto de la pobreza infantil en la Comunidad de Madrid

La forma de dominación del capitalismo

El pasado 4 de marzo se presentó en la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea de Madrid el informe de Save the Children "2.826.549 razones. La protección de la infancia frente a la pobreza: un derecho, una obligación y una inversión". El informe refleja una realidad dramática resultado de las políticas económicas de los últimos años, no sólo de la actual crisis.

Según Áurea Ferreres, investigadora de Save the Children la pobreza infantil no es un fenómeno nuevo en España ni en la Comunidad de Madrid, si bien es cierto que ha estado bastante invisibilidad hasta tiempos muy recientes. Los índices de pobreza infantil en España no han descendido nunca del 25 %. En España, según fuentes de Eurostat, hay 2.826.549 niños y niñas se hallan en riesgo de pobreza o de exclusión social; en el caso de la Comunidad de Madrid, el índice AROPE hace un cálculo de un 22 por ciento de la infancia y la adolescencia madrileña en riesgo de pobreza y de exclusión.

Save the Children concibe la pobreza más allá de las carencias materiales y de no poder cubrir las necesidades básicas. Haciendo hincapié en los derechos vulnerados. Al haber ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño hace ya 25 años España reconocía que todo aquello que atañe a la infancia rebasa la esfera privada, y es obligación de las instancias públicas adoptar todas las medidas legales y administrativas y, por ende, también poner los recursos necesarios para que los niños disfruten de sus derechos.

Desde Izquierda Unida destacamos el acierto de utilizar la definición de pobreza de Naciones Unidas: “La pobreza es una privación continua de recursos para disfrutar de un nivel de vida adecuado, falta de recursos materiales, pero también obstáculos para el ejercicio de derechos humanos básicos, civiles, culturales, económicos, políticos y sociales.”

El informe también permite constatar un diagnóstico no por reiterado menos preocupante: la crisis y su gestión ha generado más pobreza infantil y más desigualdad. No es que en tiempos de vacas flacas toquemos a menos, no; hoy los pobres son más y más pobres, y los ricos son menos pero mucho más ricos. Hoy se venden más coches de lujo que nunca  y los ricos tienen mayor capacidad adquisitiva mientras hablamos de esas 2.826.549 razones.

El informe constata una transmisión intergeneracional de la pobreza. Esta realidad desmiente el mito liberal de la igualdad de oportunidades, porque la mano invisible del liberalismo, que es el que ha venido sustentando las políticas económicas en los últimos años, es el puño de hierro sobre los pobres, sobre los niños y sobre las niñas que sufren la situación que describe el informe.