SIN ELLAS NO AVANZAMOS !

 

España se sitúa entre los países de la zona euro en los que la brecha salarial creció con más fuerza. La brecha salarial de género en España hasta 2010 se acortó de forma abrupta, aunque esta evolución debemos enmarcarla en 2 fases distintas; una 1ª fase correspondiente a la reducción de salarios y puestos de trabajo en el sector de la construcción afectando mayoritariamente a los hombres. Sin embargo, en una 2ªfase se dio una reducción de trabajo y salarios en el sector servicios donde las mujeres son ligeramente mayoritarias (en torno al 55%). Como resultado, la diferencia salarial pasó del 16,2%  al 19,3% en solo tres años. 

Según el Informe Mundial sobre Salarios 2014/2015 de la Organización Internacional del trabajo (OIT) señala que España es, entre los países desarrollados, el país donde más han crecido las desigualdades.

En lo referente a la brecha salarial de genero la OIT revela una diferencia en las remuneraciones entre hombres y mujeres. Sitúa la diferencia salarial entre un 4 y 36%, incrementándose esta diferencia según se van elevando los salarios.

El 10% de las trabajadoras de la franja salarial más baja ganan 100 euros menos al mes que el 10% de hombres de la misma posición. Esa diferencia asciende hasta 700 euros al analizar los salarios del 10% de mujeres con salarios más altos.

En un análisis de las diferencias de género entre ambos sexos, se dan dos tipos de motivaciones, las razones explicativas (edad, nivel de estudios, estado civil, antigüedad, tipo de contrato, ocupación…) y las razones no explicables (una vez igualados los factores productivos anteriores debería no haber diferencia entre los salarios de hombre y mujer, si se produce dicha diferencia podemos entender como factor de alto impacto la diferencia sexual).

Según señala la OIT, si se elimina la diferencia salarial no explicativa, la brecha salarial de género se invertiría y las mujeres tendrían que ganar más que los hombres, es decir, si eliminásemos el condicionante de la diferencia sexual, a igual puesto e iguales características de ambos trabajadores (un hombre y una mujer) la mujer trabajadora debería ganar (de media) que los hombres.

Una de las razones que explican este hecho es que las mujeres académicamente están más preparadas que los hombres.

En el informe PISA se preguntó a todos los estudiantes que puesto esperaban ocupar con 30 años y a que nivel educativo confiaban llegar. La respuesta fue que las chicas tienen más expectativas de futuro que los chicos.

Sin embargo, una vez más, la realidad rebaja con mucho estas legítimas expectativas. La OCDE en uno de sus informes anuales concluyo que las mujeres tienen más ambición pero son afectadas por la transición de la escuela al mundo del trabajo. Francesca Borgonovi, analista de la OCDE manifestaba que “las chicas tienen poca confianza en sí mismas con las matemáticas y suelen despertar menos expectativas en sus padres y profesores”.

Todo lo anterior nos hace reflexionar sobre un condicionante general arraigado en la sociedad que impide que la mujer se desarrolle plenamente, la familia, los profesores, los empresarios… condicionan constantemente las posibilidades y el potencial que tienen las mujeres.

La brecha salarial es una mera manifestación de cuestiones fuertemente enraizadas que comienzan incluso en el propio seno familiar. Muestra una diferencia salarial sesgada únicamente por cuestión sexual y en consecuencia en los puestos laborales que ocupan las trabajadoras y trabajadores.

Las desigualdades entre mujeres y hombres son tan abundantes e injustas que es esencial eliminarlas para, en palabras de Manuela Tomei, Directora del Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT, “garantizar el crecimiento inclusivo… (que) requiere esfuerzos constantes a diferentes niveles”. Tomei apunta algunas medidas para lograrlo: “La igualdad de remuneración entre hombres y mujeres deber ser estimulada, incluso combatiendo los estereotipos sobre los papeles y las aspiraciones de las mujeres, luchando contra los prejuicios sexistas en la estructura salarial y en las instituciones que fijan los salarios, promoviendo una distribución equitativa de las responsabilidades familiares, y reforzando las políticas relacionadas con la maternidad, la paternidad y el permiso parental”.

Sin ellas no se puede avanzar, coartar el desarrollo de más de la mitad de la población, siendo ésta, además, la parte más preparada no es más que un suicidio social a largo plazo.

Todos los dias son 8 de marzo porque si ellas avanzan, avanzamos todos.