Elecciones y lucha social

Manifestación

El resultado de las elecciones al Parlamento Europeo ha dado motivos de alegría para quienes luchamos por un cambio real en nuestro país. Retrocede el bipartidismo, avanza Izquierda Unida, y aparecen con fuerza nuevas formaciones de izquierda, en especial PODEMOS. No debemos echar las campanas al vuelo pero todo indica que el régimen, entendido como un sistema construido al margen de la mayoría social, cada vez tiene más dificultades para imponerse.

Pero no podemos esperar pasivos a su derrumbe. Lo hemos dicho muchas veces, el poder del pueblo se expresa en las calles y en las instituciones. En la lucha social y en la lucha política. Los últimos años han demostrado que la organización y la movilización sostenida dan resultados. Se han ganado huelgas, paralizado desahucios, frenado medidas como la privatización de los ocho hospitales madrileños y obligado a mafias político empresariales a dar marcha atrás en sus proyectos, como ocurrió en Gamonal. Si ahora paramos se saldrán con la suya.

Un ejemplo claro es la venta de inmuebles del Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) a varios fondos buitre. La semana pasada un centenar de afectados registraron en la Asamblea de Madrid escritos dirigidos al consejero de Transportes, Infraestructuras y Vivienda, Pablo Cavero, para pedir que se paralice cualquier procedimiento contra sus viviendas y se abran procesos de negociación. La iniciativa ha sido impulsada por la Plataforma Afectados Vivienda Pública y Social (PAVPS) para pedir la paralización de los desahucios previstos, ya que, como se denunció en su día, el peor efecto de la operación es la expulsión de quienes no pueden seguir pagando sus alquileres.

Los que especulan no pararán hasta hacer rentable su inversión. Por eso es hora de mantener la movilización, de seguir generando unidad popular en las acciones cotidianas y de ser muy conscientes de que si no les echamos del Gobierno en las próximas elecciones se saldrán con la suya.

Por eso debemos avanzar también en la convergencia y en la unidad de quienes luchamos por un cambio real. No se trata de un acuerdo cupular ni de sumar siglas. Se trata de que nos organicemos la mayoría social que hemos sufrido la crisis, de construir juntos espacios de participación política, de avanzar en la unidad, elaborar un programa de cambio real y de conseguir ganar en las próximas elecciones municipales y autonómicas a quienes quieren que todo siga igual. Izquierda Unida lo hará con entrega y decisión.